Nuevamente no he podido resistirme a dejar una foto de familia de mis tres misioneros imperiales que he preparado para Necromunda.
Lo que inicialmente iba a ser simplemente darme el capricho de pintar tres miniaturas que me gustaban, por el simple placer de hacerlo. Acabó terminando en un proyecto conjunto, tres misioneros imperiales que no utilizaré como meros cazarrecompensas, saldrán a mesa en escenarios muy puntuales, cuando haya que vérselas con cultos genestelares, infestaciones de cultistas caóticos, etc..., aunque no vamos a negar, que tal vez cierto tipo de bandas, como los Cawdor, puedan contratarlas, pues bien es sabido de su fervor religioso hacia el Emperador. Sus pequeñas desviaciones de la verdad Imperial, pueden ser pulidas a golpe de espada sierra, hasta expulsar la Herejía y así poder devolver al resto de ovejas descarriadas al redil.
Buena caza y largas lunas.
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Monday, September 7, 2020
Monday, August 31, 2020
Bencomo Arzamendi. Misioneros de Necromunda 3
"Si alguna vez Necromunda engendró un Predicador Imperial digno de
ser conocido en el Imperio de los Hombres, sin duda alguna ese fervoroso
seguidor del Emperador fue Konrad Von Marburg, defensor de Necromunda
frente al levantamiento del culto del "Gusano Primigénio", o responsable
de la "Purga de los heréticos Cataray", que propugnaban el renacimiento
del sagrador Emperador en la figura de su líder.
Por desgracia, su pronta muerte, a manos de un psíquico renegado, fue una gran pérdida para la sagrada cruzada del Emperador. Por suerte, sus desvelos y fervorosa devoción al Emperador, encontraron continuación en la labor que seguirían desarrollando sus tres acólitos más destacados: Bernard de Gui, Nithard de Mendoza y Bencomo Arzamendi.
A la muerte de su maestro, sus tres devotos seguidores, decidieron rechazar la oferta de la Eclesiarquía de poder integrarse en el organigrama oficial de esta poderosa institución y medrar a su costa, en pos de seguir la fervorosa luz del Emperador, luchando contra las abominaciones que desean hacer descarriar su mangna obra.
Bencomo Arzamendi, su primer y más fervoroso seguidor, reunió los huesos de su maestro y tras instalarlos en un relicario, empuñó el rifle de fusión de Konrad decidido a continuar con su sagrada prédica. Mientras las fuerzas de Bencomo no flaqueasen, el mensaje de su maestro no lo haría. Y donde no bastase con sus ardientes palabras para iluminar las impías almas de ese pozo de negrura que era el submundo de Necromunda, su rifle de plasma repartiría absolución."
Con esta miniatura, termino los tres predicadores que había cogido para Necromunda. Lo cierto es que en un principio, no me planteé la posibilidad de darles un pasado común que permitiera unirlos en escenarios especiales, pero cuando le dí una vuelta a la historia que quería ponerle a Bernard, el segundo que pinté, la historia surgió sola. Cuando tenga terminado mi culto Genestelar, llegará el momento de poner en mesa a estas tres magníficas miniaturas.
Buena caza y largas lunas
Por desgracia, su pronta muerte, a manos de un psíquico renegado, fue una gran pérdida para la sagrada cruzada del Emperador. Por suerte, sus desvelos y fervorosa devoción al Emperador, encontraron continuación en la labor que seguirían desarrollando sus tres acólitos más destacados: Bernard de Gui, Nithard de Mendoza y Bencomo Arzamendi.
A la muerte de su maestro, sus tres devotos seguidores, decidieron rechazar la oferta de la Eclesiarquía de poder integrarse en el organigrama oficial de esta poderosa institución y medrar a su costa, en pos de seguir la fervorosa luz del Emperador, luchando contra las abominaciones que desean hacer descarriar su mangna obra.
Bencomo Arzamendi, su primer y más fervoroso seguidor, reunió los huesos de su maestro y tras instalarlos en un relicario, empuñó el rifle de fusión de Konrad decidido a continuar con su sagrada prédica. Mientras las fuerzas de Bencomo no flaqueasen, el mensaje de su maestro no lo haría. Y donde no bastase con sus ardientes palabras para iluminar las impías almas de ese pozo de negrura que era el submundo de Necromunda, su rifle de plasma repartiría absolución."
Con esta miniatura, termino los tres predicadores que había cogido para Necromunda. Lo cierto es que en un principio, no me planteé la posibilidad de darles un pasado común que permitiera unirlos en escenarios especiales, pero cuando le dí una vuelta a la historia que quería ponerle a Bernard, el segundo que pinté, la historia surgió sola. Cuando tenga terminado mi culto Genestelar, llegará el momento de poner en mesa a estas tres magníficas miniaturas.
Buena caza y largas lunas
Monday, August 24, 2020
Bernard de Gui, por la Fe imperial. Misioneros de Necromunda 2
"Si alguna vez Necromunda engendró un Predicador Imperial digno de
ser conocido en el Imperio de los Hombres, sin duda alguna ese fervoroso
seguidor del Emperador fue Konrad Von Marburg, defensor de Necromunda
frente al levantamiento del culto del "Gusano Primigénio", o responsable
de la "Purga de los heréticos Cataray", que propugnaban el renacimiento
del sagrador Emperador en la figura de su líder.
Por desgracia, su pronta muerte, a manos de un psíquico renegado, fue una gran pérdida para la sagrada cruzada del Emperador. Por suerte, sus desvelos y fervorosa devoción al Emperador, encontraron continuación en la labor que seguirían desarrollando sus tres acólitos más destacados: Bernard de Gui, Nithard de Mendoza y Bencomo Arzamendi.
A la muerte de su maestro, sus tres devotos seguidores, decidieron rechazar la oferta de la Eclesiarquía de poder integrarse en el organigrama oficial de esta poderosa institución y medrar a su costa, en pos de seguir la fervorosa luz del Emperador, luchando contra las abominaciones que desean hacer descarriar su mangna obra.
Bernard de Gui, era el más viejo de los tres discípulos, incluso superaba en edad al propio Konrad, ya que cuando Bernard le conoció, él era un acomodado archiprelado de la diocesis de la Rosa Espinada. Atribulado por el fervor de Konrad y por sus inflamados sermones llamando a combatir la herejía de los impíos sin descanso, Bernard decidió dejar su vida de lujos y seguir al que consideraría desde ese día, su mentor.
A la muerte de su venerado maestro, Bernard decidió continuar empuñando el estandarte devocionario de Konrad, lleno de plegarias de batalla y honores de combate, que había estado portando desde el día que se unió a su sagrada misión. Junto a tan venerable objeto, imparte justicia con la escopeta de su mentor, la conocida "Expiación".
Más de una década ha pasado desde que empezó a recorrer en solitario la senda del Predicador, desde entonces, muchos impíos y herejes han caído bajo su inquebrantable fe. Es una vida solitaria, aunque en ocasiones, cuando su peregrinar le obliga a enfrentar pruebas que superan su capacidad, puede contar con el concurso de sus dos viejos camaradas..., entonces, nada puede parar la furia del Emperador en los sórdidos fondos de Necromunda".
Aquí tengo a mi segundo Predicador Imperial terminado, otra de las miniaturas del viejo catálogo de GW por el que siempre he sentido absoluta debilidad. Esta miniatura, representa a "Uriah Jacob" en el Codex de Hermanas de Batalla, aunque por mi parte he decidido darle un nuevo trasfondo y entrelazar las tres minis que tengo de los predicadores, dotándoles de un pasado común y algo que les una de cara a posibles escenarios y campañas que puedan ir surgiendo, (posibles levantamientos de cultos genestelares, aparición de cultistas del Caos, etc...).
A nivel de juego, aunque se les puede considerar mercenarios y habrá que pagar su coste en puntos, no aceptan vender sus armas por simple dinero, solo los pondré en mesa si hay un rival lógico contra el que puedan jugar, los tres discípulos sólo se guían por la devoción al Emperador y su lucha va enfocada contra sus enemigos, nunca se inmiscuirán en futiles luchas de pandilleros, a no ser que ello les permita elimiar a un enemigo de su sagrada causa.
Reseñar que lo que más problemas me planteó a la hora de finalizar la miniatura, era dotar de entidad el estandarte de la miniatura, no encontraba la solución y andaba dándole vueltas a la posibilidad de poner una calca de Caballero Imperial y finiquitarlo por la vía fácil. Gracias a los consejos de algunos amigos, decidí darle una vuelta y acabar pintando el estandarte como podéis ver en las fotos. Muchas gracias por esos consejos, gracias a ellos, el estandarte ha ganado el protagonismo que andaba reclamando.
Buena caza y largas lunas.
Por desgracia, su pronta muerte, a manos de un psíquico renegado, fue una gran pérdida para la sagrada cruzada del Emperador. Por suerte, sus desvelos y fervorosa devoción al Emperador, encontraron continuación en la labor que seguirían desarrollando sus tres acólitos más destacados: Bernard de Gui, Nithard de Mendoza y Bencomo Arzamendi.
A la muerte de su maestro, sus tres devotos seguidores, decidieron rechazar la oferta de la Eclesiarquía de poder integrarse en el organigrama oficial de esta poderosa institución y medrar a su costa, en pos de seguir la fervorosa luz del Emperador, luchando contra las abominaciones que desean hacer descarriar su mangna obra.
Bernard de Gui, era el más viejo de los tres discípulos, incluso superaba en edad al propio Konrad, ya que cuando Bernard le conoció, él era un acomodado archiprelado de la diocesis de la Rosa Espinada. Atribulado por el fervor de Konrad y por sus inflamados sermones llamando a combatir la herejía de los impíos sin descanso, Bernard decidió dejar su vida de lujos y seguir al que consideraría desde ese día, su mentor.
A la muerte de su venerado maestro, Bernard decidió continuar empuñando el estandarte devocionario de Konrad, lleno de plegarias de batalla y honores de combate, que había estado portando desde el día que se unió a su sagrada misión. Junto a tan venerable objeto, imparte justicia con la escopeta de su mentor, la conocida "Expiación".
Más de una década ha pasado desde que empezó a recorrer en solitario la senda del Predicador, desde entonces, muchos impíos y herejes han caído bajo su inquebrantable fe. Es una vida solitaria, aunque en ocasiones, cuando su peregrinar le obliga a enfrentar pruebas que superan su capacidad, puede contar con el concurso de sus dos viejos camaradas..., entonces, nada puede parar la furia del Emperador en los sórdidos fondos de Necromunda".
Aquí tengo a mi segundo Predicador Imperial terminado, otra de las miniaturas del viejo catálogo de GW por el que siempre he sentido absoluta debilidad. Esta miniatura, representa a "Uriah Jacob" en el Codex de Hermanas de Batalla, aunque por mi parte he decidido darle un nuevo trasfondo y entrelazar las tres minis que tengo de los predicadores, dotándoles de un pasado común y algo que les una de cara a posibles escenarios y campañas que puedan ir surgiendo, (posibles levantamientos de cultos genestelares, aparición de cultistas del Caos, etc...).
A nivel de juego, aunque se les puede considerar mercenarios y habrá que pagar su coste en puntos, no aceptan vender sus armas por simple dinero, solo los pondré en mesa si hay un rival lógico contra el que puedan jugar, los tres discípulos sólo se guían por la devoción al Emperador y su lucha va enfocada contra sus enemigos, nunca se inmiscuirán en futiles luchas de pandilleros, a no ser que ello les permita elimiar a un enemigo de su sagrada causa.
Reseñar que lo que más problemas me planteó a la hora de finalizar la miniatura, era dotar de entidad el estandarte de la miniatura, no encontraba la solución y andaba dándole vueltas a la posibilidad de poner una calca de Caballero Imperial y finiquitarlo por la vía fácil. Gracias a los consejos de algunos amigos, decidí darle una vuelta y acabar pintando el estandarte como podéis ver en las fotos. Muchas gracias por esos consejos, gracias a ellos, el estandarte ha ganado el protagonismo que andaba reclamando.
Buena caza y largas lunas.
Monday, August 17, 2020
Al Emperador rogando y con la espada sierra tajando..., Misioneros en Necromunda
Bueno, rescatando minis viejunas de Necromunda, pude hacerme con un trío muy especial, que son desde un punto de vista muy personal, de las más bonitas que GW ha editado en su catálogo, los Misioneros imperiales.
"El Imperio de los humanidad se extiende a través de millones de planetas y su fe se expande gracias al fervor de la Eclesiarquía. Desde sus más elevados dignatarios rodeados por séquitos de centenares de enfervorizados seguidores, hasta el más modesto predicador imperial.
En la base de esa poderosa organización, se encuentran los humildes Predicadores, hombres y mujeres de una fe inquebrantable, dispuestos a extender la palabra del bienamado Emperador con el fervor de sus discursos o con la fuerza de sus armas, siempre dispuestos a purgar la herejía o la más mínima desviación de la Fe Imerial.
A la hora de reforzar mi grupo de mercenarios para la Subcolmena, me decanté por esta miniatura del Predicador Imperial, una mini que desde que salió hace un montón de años siempre quise pintar y que hasta ahora no lo he hecho por no tener un proyecto donde poder encajarla. Sólo necesitaba una pequeña excusa para hacerlo..., y no hay mejor lugar para un Predicador, que combatiendo la herejía en un lugar tan lleno de vileza y maldad como la Subcolmena Primus.
¡Gloria al Sagrado Emperador de la Humanidad!".
Buena caza y largas lunas.
"El Imperio de los humanidad se extiende a través de millones de planetas y su fe se expande gracias al fervor de la Eclesiarquía. Desde sus más elevados dignatarios rodeados por séquitos de centenares de enfervorizados seguidores, hasta el más modesto predicador imperial.
En la base de esa poderosa organización, se encuentran los humildes Predicadores, hombres y mujeres de una fe inquebrantable, dispuestos a extender la palabra del bienamado Emperador con el fervor de sus discursos o con la fuerza de sus armas, siempre dispuestos a purgar la herejía o la más mínima desviación de la Fe Imerial.
A la hora de reforzar mi grupo de mercenarios para la Subcolmena, me decanté por esta miniatura del Predicador Imperial, una mini que desde que salió hace un montón de años siempre quise pintar y que hasta ahora no lo he hecho por no tener un proyecto donde poder encajarla. Sólo necesitaba una pequeña excusa para hacerlo..., y no hay mejor lugar para un Predicador, que combatiendo la herejía en un lugar tan lleno de vileza y maldad como la Subcolmena Primus.
¡Gloria al Sagrado Emperador de la Humanidad!".
Buena caza y largas lunas.
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