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Monday, February 22, 2021

Las Vagonetas Snotling se lanzan al ataque...

Aprovechando que aún me quedaban un buen montón de snotling de la primera matriz de la caja de Blood Bowl, así como la segunda vagoneta, me decidí a coger aquellos snotling que hacen de posicionales en el campo, que por su postura, pudieran quedar bien dentro de una vagoneta. En algunos casos, tuve que cortar con cúter alguna pieza, o reposicionar alguna de las partes de los snotling, pero en general no revistió mucho trabajo hacerlo. Con un poquito de paciencia, logré crear una segunda tripulación totalmente diferente a la primera y aunque veo difícil que pueda llegar a utilizar en una misma partida dos vagonetas de ataque, me lo pasé tan bien pintando la primera, que me apetecía dejar pintada la segunda. Es verdad que hubiese podido guardar esa matriz extra para cualquier otra ocurrencia, pero lo cierto es que me conozco, si no lo hacía ahora, más adelante me iba a dar pereza retomarla, así que me dejé llevar las ganas y ponerme con ella. 

Ahora mismo tengo un buen montón de snotling libres, que usaré para decorar peanas de héroes goblins, vestir penas grandes como los trogoths, etc…, pero el pintado y montaje de esas minis, sí que las dejo para más adelante, cuando ya tenga las peanas preparadas y vea qué me pide cada una.

 

“El improvisado campamento goblin, era un torbellino de caos y actividad. Ni si quiera se molestaron en levantar lonas para usar como protección, preparar fuegos donde comenzar a hervir gigantescos calderos donde hervir los viscosos engrudos de hongos que les gustaba ingerir. Todos sabían que ese alto iba a ser muy breve, lo justo para preparar el plan de ataque y permitir que algunas unidades como loz jinetez de araña tuvieran tiempo a colocarse. Loz chicoz se dedicaron nerviosamente a afilar la punta de sus lanzas, revisar que las flechas de sus carcales estuvieran en perfecto estado, manosear sus preciados amuletos y abalorios, esperando que el precio pagado por ellos a los shamanes, hubiera merecido la pena y les protegieran en el combate.

 

Pero donde la actividad era aún más frenética, era entre los Snotling, Zparki se movía entre los suyos, repartiendo palmaditas en la espalda o collejones indistintamente, él conocía los secretos de la motivación, aprendidos a la sombra de los grande líderes goblins, entre la algarabía de sonidos producidos por el martillear y serrar los estrambóticos cachivaches que estaba construyendo. Había que ser amables con loz chicoz, pero recordándoles siempre quien mandaba y cómo el fracaso llevaba aparejado un castigo. Lo cierto, es que los intentos por motivar a los vocingleros snotling, sólo servían para confundirlos aún más. El que recibía la palmadita, se dedicaba a martillear frenéticamente el trozo de madera que tenía delante, sin importar si ya estaba bien sujeto, o si quiera, si esa pieza debía ir clavada o no. Por otro lado, el que recibía la colleja, entendía que su trabajo no era correcto y procedían a arrancar lo que estuvieran haciendo en ese momento.

Había seis o siete grupos de snotling enfrascados en crear cada uno de ellos la mejor vagoneta de ataque, barriles, escudos, trozos de carro de transporte, lanzas, ramas caídas o arrancadas, todo servía para construirlos.

 

 

Un abanderado goblin se acercó a Zparki y cariñosamente le llamó la atención de un puntapié en el trasero.

 

-          El jefe quiere zaber zi aún oz queda mucho –

Zparki, frotándose con la mano, la zona del puntapié, miró con cara de odio al goblin. – Loz carroz eztarán cuando tengan que eztaz-, tanpronto salieron esas palabras de su boca, ocurrieron dos cosas, la primera de ellas, es que se arrepintió de decirlas, la segunda, siguió inmediatamente a la primera, en forma de collejón propinada por el goblin. – Qui dicir, que ya eztamoz liztoz…-

 

Mejor salir del paso con aquella respuesta, antes de que al goblin se le ocurriera dar un escarmiento al resto de los snotling lanzándole a él para servir de comida a los garrapatos. Así que se giró, silbó con toda la fuerza de sus pulmones y de inmediato paró el martilleo. La escena, para un observador externo, no podía ser más cómica, snotling con el martillo detenido a medio golpear, otro sudando la gota gorda mientras sujetaban un pesado madero, alguno con el dedo metido en la nariz mientras se hurgaban en busca de un suculento manjar… 

 

-          Llegó la hora chicoz, dejaz laz cozaz como eztan y vamos a comenzar a arraztraz la vagonetaz hasta la cima de aquella montaña… -

 

Los snotling, desecharon 3 ó 4 cacharros a medio montar, ataron con trozos de cuerda, trapos y telas algunas piezas claves de los vehículos más adelantados. Habían logrado tener listos 8 ó 9 vagonetas listas a tiempo. A Zparki se le llenó de orgullo su pequeño pecho al ver aquella maravilla, es cierto que a ojos de cualquier otra criatura, que levante más de un par de palmos del suelo, esa visión no serviría para llenar de orgullo nada…, es posible que sea así porque esas criaturas más grandes, tienen el pecho más ancho. El portaestandarte goblin se marchó de vuelta a informar a su señor, los pequeños montones de mierda ya se habían puesto en marcha.

 

Subir las vagonetas hasta el lugar acordado estaba siendo todo un desafío, un nutrido enjambre de snotling tiraban pendiente arriba de cuerdas atadas a las vagonetas, mientras otro nutrido grupo empujaba de ellas, tropezando y mascullando entre la oscuridad, alumbrados tan sólo por el malévolo resplandor de la luna. Tan sólo un puñado de goblins les acompañaban en aquel titánico esfuerzo, todos ellos con gran regocijo en sus malévolos ojos, ya que para ellos estar allí, significaba, que no tendrían que estar en primera línea de combate para tener que vérselas con los Armaduraz Relampago, su misión consistía en algo tan placentero como acogotar a un puñado de snotling para que estuvieran en el lugar adecuando en el momento adecuado. De vez en cuando, para motivar a loz canijoz, los goblins repartían un par de patadas aquí, un par de astazos de lanza, o unos cogotazos que hacían salir disparados al snotling fruto de sus atenciones. Cuando por fin llegaron a lo alto del cerro acordado, los snotling estaban sin resuello, tirados en el suelo tratando de recuperar el aliento, pero los goblins no les dieron mucho tiempo a recuperarse, cogieron de la oreja al que tenía pinta de líder de aquel patético grupo y le montaron en lo alto de una de las vagonetas.

 

-          Hala, renacuajoz, a montarze todoz en los chizmez ezo, que ze noz va la noche…

 

Los snotling en un principio se mostraron reacios…, eran snotling, pero no tontos, miraban alternativamente de reojo sus vagonetas y la empinada ladera por la que debían lanzarse con ellas y no se mostraban muy entusiasmados. Por suerte, los goblins enviados a lo alto de aquella cima, eran expertos en motivación, empuñaron sus lanzas, desenvainaros un cuchillos y con un malévolo brillo rojizo en sus ojos, convencieron a los reticentes snotling, que iban a estar más seguros encima de las vagonetas, que fuera de ellas. Así que cogiendo palos, piedras, y todo objeto que tuvieran a mano y pudiera ser susceptible de ser arrojado, se fueron montando como pudieron en los vehículos, algunos dentro, otros agarrados a varales o encima de los techos. Sin darles tiempo a plantearse que si salían corriendo cada uno en una dirección, los goblins no podrían atraparles, éstos se situaron detrás de las vagonetas y tras empujarlas al borde, les fueron dando fuertes empujones y vieron como con un estruendo ensordecedor, se desplazaban a velocidades vertiginosas ladera abajo. Mientras entre risas veían salir despedidos a los snotling según las vagonetas cogían velocidad, observaban como algunas de ellas perdían piezas, salían disparadas ruedas de algunos vehículos, haciendo que hasta dos vagonetas volcaran, otro par de ellas se desintegraran al caer al suelo después de pegar un gigantesco salto, cumplieron la última parte de su trabajo, hicieron sonar los cuernos que llevaban con ellos, de esa manera, todos sabrían que había llegado el momento de lanzar el ataque.

 

A Zparki le hubiese gustado dedicar una palabras de ánimo para enfervorecer el ardor guerrero de zuz chicoz, por desgracia no tuvo tiempo para ellos, los goblins les metieron a empujones en las vagonetas y sin darles tiempo para nada, les lanzaron pendiente abajo, desde ese momento, sus pensamientos sólo pudieron ir dirigidos a una única cosa, agarrarse lo más fuertemente posible al varal más cercano, para evitar salir despedido y acabar destrozado contra el suelo. 

 

-          ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Iaaaaaaaaggggghhhhhhhhhh !!!!!!!!!!!!!!

 

Aquel grito desesperado era lo único capaz que era de articular. 

 

-          Tatatatata riiiiiiií, tatatarariiiiiiiií-, sonaban las cornetas que soplaban a pleno pulmón los snotling que las tenían.

 


 

 

Desde el lugar que ocupaba, pudo ver como una de las vagonetas que le sacaba a la suyas unos metros de ventaja a su derecha, acababa destrozada al salírsele una de las ruedas, provocando que volcasen, entre una nube de polvo y astillas. La empinada ladera estaba llena de enormes rocas y socavones, que el piloto de la vagoneta iba esquivando como podía. Habían recorrido gran parte de la pendiente y ya comenzaba a sentirse a salvo, comenzando a atisbar la esperanza de sobrevivir a aquel descenso infernar, cuando pudo observar como una masa verde de árboles comenzaba a salirles al paso… . No había contado con que tendrían que atravesar el bosque de gigantescos árboles, con el suelo cubierto con sus grandes y nudosas raíces. Si bien el espacio entre los árboles era amplio, la velocidad a la que se movía la vagoneta, hacía que cada ligero cambio en la dirección del vehículo para esquivar un obstáculo, les llevase dando tumbos al siguiente, que nuevamente volvía a ser esquivado por los pelos. El ambiento a su alrededor estaba lleno de gritos y alaridos, todo olía a sudor, miedo y excreciones, seguramente algunas fueran suyas. A través de los troncos de los árboles, pudo ver un par de vagonetas cercanas maniobrando como ellos para evitar acabar destrozados, no podía saber cuántas quedaban…, pero…, ¡crassshhhh!, una de ellas se estrelló contra un tronco cercano, lanzando piezas en todas direcciones. No le dio tiempo si quiera a asimilarlo, ya que instantes después entraba en una enorme claro, donde en vez de árboles, se veían otras imponentes siluetas, hombres de corpulentas armaduras, algunos con enormes escudos, encarados en su dirección y con ballestas apuntando hacia ellos…

 

 

Una lluvia de virotes y relámpagos lanzados por sus magos, salieron a su encuentro, aunque a él no le dio tiempo de ser consciente de lo que estaba ocurriendo, pues antes de poder procesar toda aquella información, su vagoneta de ataque se estrelló contra el muro de escudos, Zparki se vió catapultado hacia delante, hasta que chocó con algo, que hizo que perdiera completamente el sentido.

 

-          Jefe, jefe… -, unas palmaditas en la cara trataban de traerle de nuevo a la consciencia. Un enorme chichón hacía que su cabeza hubiese doblado su tamaño. Aún sin ser consciente de lo que estaba haciendo, entre quejidos, trató de levantarse, pero su cuerpo respondió con una vomitona ante tal temeridad. Antes de perder de nuevo la consciencia, pudo ver como el claro del bosque era un pandemonio de gritos, golpes, y hechizos lanzados…, del que un pequeño grupo de snotling, llenos de magulladuras, supervivientes de aquel descenso infernal, trataban de escapar. Una sonrisa afloró a la cara de Zparki, loz chicoz lo habían hecho bien”.

 

Buena caza y largas lunas.

Monday, February 8, 2021

Árboles Wyldwood, escenografía para tableros.

El comienzo de año no está saliendo como yo esperaba, tenía planeado empezar a pintar Goblins como un loco, pero suelo guiarme por impulsos, así que me puse a montar varias piezas de escenografía, que iré pintando entre las próximas semanas.

Como hay que empezar por alguna parte, decidí empezar por los Wyldwood, los nuevos árboles que sacó GW hace unos meses. De hecho los adquirí en una caja de Warcry, que traía 6 árboles, dos de cada uno de los modelos que se suministran.


                     "Loz chicoz de Snarkiz organizan una emboscada en el corazón del bosque"

A la hora de pintarlos me decidí por un estilo más realista, de hecho es un esquema que suelo usar a menudo por los resultados finales:

Base: Tierra Mate (983). Vallejo

Lavado: 25% Tierra Mate (983) 75% Azul Real (963). Vallejo

Tinta: Agrax Earthshade. GW

Pincel Seco: 50% Tierra Mate (983) 50% Arena Clara (837). Vallejo

Tinta: Agrax Earthshade. GW

En cuanto a la copa de los árboles, he usado también un esquema sencillo, pero un tanto laborioso: 

Base: Military Green  (975). Vallejo.

Pincel Seco 1: Verde Oliva Oscuro (968). Vallejo

Pincel Sevo 2: Verde Oliva (967). Vallejo

Aunque es un poco pesado y con muchos pasos, me he centrado en dar cada uno de ellos en todas las piezas antes de pasar al siguiente. Eso me ha ayudado a acortar plazos, ya que en algunos de ellos, cuando terminaba con todas las piezas, podía comenzar con el siguiente paso. Aún así y dado que mis sesiones de pintura rara vez duran más de 2 - 3 horas, solía terminar con uno de los pasos que implicaban lavado o tinta, dejando secar bien hasta la siguiente sesión de pintura al día siguiente.

Recomiendo encarecidamente a todos los que se animen a pintar estos árboles, que a la hora de pintar las ramas, lo hagáis directamente sobre las matrices. Eso os permitirá manejarlos mejor, aunque luego a la hora de destroquelarlos y colorcarlos en los troncos de los árboles, os tocará retocarlos un poco.

 


 "Los alrededores de Colmillo Roto estaban cubiertos con árboles de gigantescas proporciones que cubrían el horizonte hasta donde la vista podía alcanzar. A vista de pájaro es como si un mar de árboles rodease la cadena montañosa de la Espalda del Dragón.

Pequeños claros se formaban en el interior de esa espesura, aunque en la mayoría de los casos no eran visibles desde el cielo, ya que los gigantescos árboles los tapaban con sus copas, que se extendían como un dosel, impediendo en ocasiones que la claridad del día se filtrara hasta el suelo. La luz se veía atenuada y no era raro que en las horas centrales del día, cuando el sol brillaba en lo alto, en el corazón del bosque, todo estuviera en penumbra.

Aunque esas condiciones no son las más adecuadas para la vida, hay razas que prosperan en ellas, los goblins son unos de ellos. Desde el corazón de su reino, en Colmillo Roto, las tribus de goblins se han ido extendiendo a su alrededor, principalmente aquellas que han establecido una relación simbionte con las gigantescas colonias de arañas que vivían allí antes de que ellos llegaran. estableciendo un reino de telarañas entre las copas y ramas de los árboles. Ellos son los guardianes de esos bosques, cazadores y exploradores que informan de cualquier intento de llegar hasta la montaña tratando de pasar inadvertidos. Cuando se trata de pequeñas incursiones, ellos mismos se encargan de los intrusos, algo que sus monturas desean, para poder alimentarse de los incautos. Pero cuando el enemigo está bien organizado, estos taimados goblins jinetes de araña, mandan recado a sus congéneres bajo la montaña, buscando la fuerza de sus nutridos regimientos de lanceros. Seguramente ellos mismos podrían hacer frente a una nutrida invasión, pero, ¿por qué mermar sus propias fuerzas, cuando puedes mandar a otros a hacer el trabajo duro?. Al final de la refriega, sus monturas tendrán más carne donde elegir en el menú. 

 


Tenazas, lideraba a los Jinetes Araña, su rostro quedaba oculto por una máscara creada con el cráneo de una de sus monturas. Sus chicoz y él creían que esa situación máscaras de guerras transmitían la ferocidad de su portador original al nuevo. Debajo de la máscara, entre balbuceos e hilillos de babas, Tenazas trataba de articular un discurso más o menos coherente. Los venenos de araña destilados que consumían aquellos jinetes, acababan por pasarles factura

- Laz Armaduraz Relámpago eztan a unoz claroz de distanzia-, gorgoteaba Tenazas. - Pienzan que nadie lez ha vizto, que zuz perroz polloz y zuz vigiaz, zon zuficiente..., jai, jai, jai -. Una inquietante risa, más parecida a un gorgoteo, surgió debajo de la máscara.

- Elloz no miran a laz copaz de loz árbolez, donde mis Jinetez ze mueven zin que lez vean -.

Snarkiz estaba perdiendo la paciencia, llevaba tres días marchando desde Colmillo Roto, por orden de su Zeñor, habían llegado noticias de una incursión de esos malditos Stormcast, señores del relámpago.

Aquella no era una amenaza que se pudiera tomar a la ligera. Los esbirros del Señor de los Relámpagos jamás  habían atacado abiertamente su reino, pero Snarkiz sí había combatido contra ellos en el reino de Ghur, cuando su Zeñor envió una horda mercenaria a los territorios del sur. Por aquel entonces Snarkiz era sólo un Goblin más dentro de su regimiento, aún no había llegado a ser el Gran Jefe que era hoy..., un escalofrío le recorrió la espalda, al pensar en aquel aciago día en El Desfiladero de Togg.

El gran Waaagh compuesto por Goblins, orcos, Trolls y gigantes, se lanzaron al asalto de la pequeña ciudad humana, destellos de artillería y arcabuces respondían desde las murallas. Pero estaba claro que los defensores no tendrían municiones suficientes para parar la horda. El cielo comenzó a llenarse de ozono, el aire se notaba cargado, entre las filas de los chicoz se presentía que algo no iba bien. 

Cuando el primer relámpago impactó en el campo de batalla, levantando un surtidor de piedras y rocas, que salían despedidas atravesando las filas pielesverdes, se pensó que un sucio hechicero les estaba atacando. Pero a ese relámpago, le siguió otro más y después otro y otro y otro..., dispersos por el campo de batalla. Cuando el humo y el polvo del impacto comenzaron a desaparecer, se pudieron ver unas gigantescas figuras acorazadas que salían de los puntos de impacto. Las legiones de Sigmar habían llegado en auxilio de la ciudad humana.

La masacre que se produjo a continuación, continuaba siendo la peor de las pesadillas de Snarkiz, Los Guerreros de Sigmar parecían imparables, cada golpe de su martillo destrozaba a varios de sus hermanos, que salían despedidos por el aire, medio calcinados por los golpes relampagueantes de sus armas. Mientras que las armas de la horda verde, parecían no hacer mella en sus armaduras. Menos de una décima parte de los Goblins que salieron del Colmillo Roto, volvieron a ver la gran montaña, después de aquel combate...

Snarkiz trató de volver al presente y no dejarse arrastrar por los balbuceos de Tenazas.

- ¿Pueden tuz exploradorez acabar con loz que vigilan?-. No quería perder más el tiempo, tenía una numerosa peña a sus órdenes, con un sólo objetivo, golpear tan rápido y fuerte a los Guerreros de Sigmar, como para devolverlos al reino de Sigmar, antes de que pudieran decir “Reforja”.

Como ya tenía varios bosques preparados, mi intención es combinarlos unos con otros para dar más variedad visualmente. He probado a combinarlos y el resultado me gusta mucho, así que así es como los montaré en mis partidas. De todas formas, me queda la duda si finalmente no acabaré integrando los árboles en peanas escénicas, ya que así luciran mejor, aunque luego a la hora de ponerlos en mesa, tenga menos posibilidades de combinarlos. De momento los voy a dejar así, mientras avanzo en otros proyectos, pero no os extrañéis si más adelante os los enseño integrados en piezas de escenografía.

Buena caza y largas lunas.

Sunday, December 20, 2020

"Suenan los cuernos de guerra y el Colmillo Roto marcha a la batalla"

Aprovechando el tinglado que lío a estas alturas del año para poder montar el Belén navideño de Playmobil, antes de empezar a colocar los diferentes elementos, quise aprovechar para darme un pequeño capricho y sacar unas fotos de familia del ejército Goblin que he estado pintando este año, aprovechando que tengo un fondo adecuado y los tapetes que utilizo para simular el suelo del Belén.

Mi idea era conseguir una fotos que recordasen a aquellas que aparecían en los viejos informes de batalla de las White Dwarf, donde podías ver a Jervis Johnson o Andy Chambers jugando partidas con las minis del estudio GW.

 

"- Mi zeñor, ezoz zucios taponez ze han vuelto locoz..., ehhh, pareze que han dezidido robarnoz zu reino...-, el pobre goblin estaba sudando mientras se devanaba los sesos por ver cómo contarle las malas noticias, sin que ello le costase su propia cabeza.

El comienzo no estaba siendo muy prometedor, el Zeñor Bajo la Montaña, había comenzado a retorcer su báculo y a rechinar los dientes mientras escuchaba las primeras noticias de un posible asalto. No había nada que le enfureciese más, que pensar que pudieran arrebatarle su más preciada posesión: Colmillo Roto".

Tragando saliva, el manojo de nervios en el que se estaba convirtiendo el portador de tan nefastas noticias, decidió continuar sin entrar en demasiados detalles. - Lo zierto mi Exzelso Zeñor, es que poco máz puedo dezirle..., tal vez los Corredorez que han venido dezde laz Ciénagaz puedan darle máz detallez -. Con aquel magistral cambio de tercio, Zunny acababa de quitarse de enmedio, era cierto que acababa de echar a los pies de los caballos a aquellos dos pobres desgraciados, que el único error que habían cometido, era no haber logrado endosarle aquel marrón a otro.

Uno de los guardias del Zeñor Bajo la Montaña empujó con el asta de su lanza a dos pequeños goblins, con sus túnicas zarrapastrosas llenas de polvo. Aquellos dos pobres ingenuos pensaban que llevar aquella importante noticia, les reportaría algún tipo de beneficio, aunque sólo fuera el hecho de que les sacasen de aquella ciénaga maldita que sabían que tarde o temprano acabaría tragándoselos. Desde luego, no eran los más avispados, ya que cuando insistieron en estar presentes cuando se transmitiera la información al gran Zeñor, no sólo no les pusieron ninguna pega, todo lo contrario, una amplia sonrisa llenó el rostro del goblin que tenía que llevarles ante él.

Ahora estaban sudando la gota gorda, la mirada penetrante y los espumarajos que empezaban a salir por las comisuras de los labios del Zeñor Bajo la Montaña, les hizo pensar que mejor hubiera sido no haber salido de aquella apestosa ciénaga. Mully arrastraba los pies y hablaba sin levantar la mirada del suelo. 

- Loz chicoz y nozotroz eztábamos en una de nueztraz patrullaz habitualez, cuando la coza empezó a torzerze. Noz embozcaron ocultoz dezde la maleza y zólo unos pocoz de nosotroz pudimoz salvar el pellejo, noz fueron cazando uno a uno. Eran taponez mi zeñor, ezoz zucios...-, Mully interrumpió la frase cuando el Zeñor Bajo la Montaña levantó uno de los dedos de su mano.

- ¿Taponez ocultoz en la maleza?, ¿estáiz zeguroz?, a ezoz tipoz no lez guzta bajar a tierra -, inquirió con una mirada que no auguraba nada bueno, ya que empezaba a pensar que le estaban tomando el pelo. Comenzaba a ver sombras y complots urdidos por alguno de sus lugartenientes para deponerle y ocupar su lugar.


 
 

Zully asentía vigorosamente, - Mi zeñor, no eran loz taponez de ziempre, loz de loz barcoz y loz gobloz, éztoz eran diferentez. No llevaban zuz trajez brillantez, ni ezaz armaz tan raraz, llevaban balleztaz, martilloz y cotaz de malla... . Pero mi Zeñor, también vimoz a loz taponez voladorez, iban detraz volando, ze lez veía a lo lejoz, nunca había vizto a tantoz en el zielo...-

- Ezoz malnacidoz han contratado mercenarioz, otroz de zu zucia raza, quieren robarnoz la Montaña, nueztra montaña, eza que ez nueztra por derecho propio, ganado a baze de zangre...-, según iba hablando, su enfado se hacía más y más patente, comenzaba a temblarle el ojo, soltaba espumarajos por la boca y gesticulaba como un loco. Los guardias, sus lugartenientes y todos los presentes en la sala comenzaron a retroceder de forma instintiva, todos conocían sus estallidos de mal genio. Zully y Mully no se lo pensaron dos veces, aprovecharon uno de los momentos que el Zeñor centraba su furia en uno de sus lugartenientes, para escaquearse y salir corriendo de allí, antes de que las cosas se pusieran peor para ellos, no pensaban parar de correr hasta reunirse de nuevo con sus compañeros en las ciénagas. Mejor jugarse el pellejo luchando contra Merwyrm, Trolls de Río y taponez, que allí arriba a manos de aquel desquiciado y despiadado Zeñor Bajo la Montaña. Aún iban corriendo pasillo adelante, cuando sus gritos continuaban llegando hasta ellos...

- ...que zuenen loz tamborez, convocaz loz eztandartez, quiero que loz cuernoz rezuenen hazta el último rincón del Colmillo, todo aquel capaz de empuñaz una lanza, deberá eztar lizto...-

 

                                          "Las Hordas del Colmillo Roto han sido convocadas"

Durante un día y una noche los tambores y cuernos resonaron por todo el Colmillo Roto, los regimientos comenzaron a reunirse. Atraídos por la vorágine desenfrenada, los trolls y los Troggoths comenzaron a bajar desde las altas peñas y cumbres y cumbres donde vivían ocultos en cuevas. Poco a poco la riada de goblins y monstruosas criaturas comenzaron a  bajar hacia los pies del Colmillo Roto, dispuestos a hacer frente a los invasores..."

Aunque soy consciente de que las fotos no son todo lo profesionales que debieran, estoy muy contento con el resultado final y con el aspecto de horda que estoy consiguiendo. Por desgracia a estas alturas del año, esperaba poder dar por finalizado este ejército Goblin, sin embargo aunque aún me queda mucho trabajo por delante, creo que voy por el buen camino. Cuando pensaba en embarcarme en este proyecto, la imagen que tenía en la cabeza, era parecida a ésta. Así que continuaré insistiendo y haciendo crecer poco a poco este enorme proyecto iniciado. Espero poder enseñaros el año que viene una foto similar a la que os estoy mostrando ahora, aunque con una horda aún más nutrida que ésta.

Buena caza y largas lunas.

Monday, June 29, 2020

La Peña de Colmillo Roto. Trasfondo y mapa

Desde que empecé el proyecto Goblin, he estado ampliando continuamente el trasfondo que sustenta este ejército. Así que toca hacer un pequeño alto para poner un poco de orden en todas las ideas que he ido diseminando a lo largo de varios meses de entradas.

Cuando comencé a adentrarme en el mundo de la fantasía de niño, con las primeras novelas, libros o manuales que leía, una de las partes que más me gustaba, era contemplar los mapas que en ellos venían impresos. De vez en cuando, cuando me apetecía, preparaba algún pequeño mapa para la campaña o sesiones que fuésemos a jugar en ese momento.

Con esa idea en la cabeza y ya que una imagen vale más que mil palabras, os dejo con el mapa que he diseñado de los alrededores de Colmillo Roto.
El mapa, es uno de los innumerables trabajos de cartografía de Markgrim "el Viajero", un intrépido Kharadron, que suele aventurarse con su Gunhauler allá donde le lleve el viento, cartografiando y aventurándose en lo desconocido, en busca de nuevas bolsas de Aeter oro y analizando posibles amenazas para sus congéneres de "El Último Refugio".


Mapa de Colmillo Roto realizado por Markgrim "el Viajero".

Obviamente la parte central del mismo la ocupa Colmillo Roto, que se encuentra situado en una cadena montañosa denominada La Espalda del Dragón. Es aquí donde se encuentra la morada de Tiraval, el gran Dragón de Magma, no se conoce su edad, sólo que se trata de un dragón longevo que posiblemente haya vivido varias eras.



Hace varias décadas, una expedición Kharadron localizó por casualidad una enorme bolsa de Aeter oro flotando en La Espalda del Dragón. Allí comenzó a construirse un pequeño enclave Kharadron provisional, que acabaría dando lugar al incipiente nacimiento de un pequeño Puerto Celeste independiente, "Roca Viva". Fueron unos años de duro trabajo y bonanza para sus habitantes. Algo que sólo pudo ocurrir gracias a uno de los largos periodos de aletargamiento de Tiraval en su cubil.
Cuando despertó, hambriento y ofuscado porque su territorio y sus sielos habían sido ocupado por unos usurpadores Kharadron, su ira no conoció límites. En una noche de fuego y destrucción, el pequeño y floreciente Puerto Celeste, quedó arrasado.

Los Kharadron supervivientes, liderados por Grimgul, el hijo de Gulgrim, fundador de "Roca Viva", se asentaron en una pequeña montaña cercana a “Colmillo Roto”, allí han creado un pequeño Aposteadero, “El Último Refugio”, desde donde rumian su eterna venganza contra Tiraval y trazan planes para expulsar a los Goblins que han infestado aquellas montañas.

El reino Goblin de Colmillo Roto se ha extendido con rapidez en las últimas décadas. Lo que al principio fueron pequeños y enfrentados clanes Goblins luchando por hacerse con el control de aquel territorio, pronto derivó en una gran Peña, liderada por el “Zeñor bajo la Montaña”, poco a poco han ido creciendo en poder, hasta tal punto, que muchas bestias y clanes diversos, se han puesto bajo el mando del actual Zeñor. Todos menos uno, Tiraval, pues él no rinde pleitesía a nadie, cada vez que despierta de sus cada vez más largos y frecuentes letargos, deja claro quién es el indiscutible señor de Colmillo Roto. Si tolera la existencia de los goblins en su territorio, es porque constituyen una continua fuente de nutrientes para él, cada vez que vez que abandona sus prolongados letargos. En ocasiones han pasado varias décadas entre un despertar y otro, aunque lo más normal es que cada pocos años extienda sus alas y haga temblar "Colmillo Roto".

Las cimas de la Espalda del Dragón están pobladas por Rockgull Troggoths y Dankhold Troggoths, siempre dispuestos a unirse a una numerosa fuerza goblin a cambio de la promesa de comida en abundancia. Estos monstruos han prosperado gracias a la cantidad de goblins que llenan sus ollas de comida.
Las laderas de las mismas son un hervidero de rebaños de garrapatos, que los goblins cazan y adiestran para el combate, cada vez son más numerosos, pues el Zeñor de Colmillo Roto ha ordenado a "zuz muchachoz" que empiecen a domar garrapatos para utilizarlos en sus arteros planes.
A los pies de la Espalda del Dragón, se extiende “La Ciénaga de los Pesares”, nombrada así por los Kharadron supervivientes de "Roca Viva" del ataque de Tiraval, ya que muchas de sus aeronaves y los restos de su Puerto Celeste, se encuentran diseminados por toda su extensión. Gran parte de esos restos han sido utilizados por los Goblins para construir pequeños fuertes, puestos de vigía y caminos de pontones entre las diversas islas de tierra firme que conforman la ciénaga. Los encargados de vigilar y guardar esa puerta de entrada a "Colmillo Roto", son los denominados "Pizacharcos", un grupo de regimientos que se guarnecen en los fuertes que salpican algunas de las pequeñas islas de la pantanosa zona y patrullan continuamente el lugar. Aunque ellos se han puesto un nombre pomposo, la pura realidad es que el resto de goblins denominan a los pequeños fuertes y puestos de vigías "Laz ollaz de zopa", ya que sirven para alimentar a los cada vez más numerosos y aterradores Trolls de río o a los más peligrosos Merwyrm. Son esas criaturas las que en realidad guardan las fronteras del reino Goblin y nutren de fuerza bruta las fuerzas del "Zeñor bajo la montaña".



 Ejemplo de anotaciones de posiciones defensivas goblin en "La ciénaga de los Pesares".

Markgrim ha dedicado mucho tiempo a señalar los diferentes puestos de vigía y fuertes que salpican la Ciénaga de los pesares, así como las pasarelas que conectan las diferentes islas, por si algún día surge la necesidad o la oportunidad de asestar un golpe contra las viles criaturas que pueblan su hogar perdido.

"El Último Hogar", es una pequeña montaña solitaria que se alza en un territorio hostil rodeado de enemigos, por eso, sus habitantes la han fortificado, creando un pequeño apostadero, que no llega a alcanzar ni de lejos el gran esplendor de "Roca Viva". El enclave es tan pequeño, a los ojos de los Kharadron, que la mayoría de grandes enclaves, directamente prefieren ignorar de forma deliverada su existencia.
El terreno que deben vigilar para evitar ser víctima de asaltos inesperados o un posible ataque de Tiraval, su gran enemigo, es tan extenso, que durante muchísimo tiempo tuvieron que dedicar gran parte de sus recursos y sus Gunhauler para patrullar. La solución a ese problema llegó gracias a un excéntrico inventor Kharadron, Alfirg Grunson, al que sus compañeros llaman cariñosamente "el Pajarero", pues ha creado una gigantesca bandada de pájaros mecánicos de diversas formas y tamaño para patrullar los alrededores desu hogar, desde pequeños ingenios que simulan gorriones o zorzales que patrullan las cercanías del enclave, a halcones y azores que tienen una mayor autonomía para patrullar a mayor distancia. Aunque al principio se miraba con desconfianza esa posible solución, la red de pequeños vigías de Alfrig, ha demostrado su eficiencia, al ser la que ha informado de potenciales peligros, antes de que ninguna Gunhauler haya llegado a detectarlas.


"Modelo de exploración autónomo XC24, apodado Palomeros por los pilotos de Gunhauler"

Por ese motivo, a día de hoy, son las aves de Alfrig las que patrullan y velan por la seguridad de "El Último Hogar", lo que ha permitido que la mayoría de Gunhauler queden liberadas de esas tediosas tareas y se puedan dedicar a la búsqueda y extracción de Aeter oro, dejando un mínimo retén de ellas para acudir a los lugares donde las aves de Alfrig alerten de algún peligro. Ya que en la mayoría de ocasiones, la mera presencia de una Gunhauler, permita desanimar a los intrusos, al saber que han sido detectados.
Suelen volar en pequeñas bandadas de 5 a 10 individuos, sus rutas varían de forma aleatoria, en un intento por evitar ser previsibles y así no poder escapar a su vigilancia. Han sido dotadas de visión y capacidad nocturna, por lo que pueden patrullar de noche y nada escapa de su vigilancia.

Espero que esta atípica entrada os haya gustado, para mí ha sido muy divertido hacer estas láminas para tratar de dotar de un poco de sentido todas los retazos de información que he ido dejando a lo largo de los últimos meses. No descarto ir ampliando en un futuro el mapa o centrarme en zonas concretas del mismo, según surjan nuevas ideas.

Buena caza y largas lunas.

Friday, March 20, 2020

Partida Necromunda. Bronca en la Taberna

Recientemente pude jugar una partida de Necromunda con Mr. Keyan, llevamos más de un año desarrollando una campaña, principalmente utilizando a nuestra bandas de Escher y Orlocks, aunque de vez en cuando, estamos metiendo "estrellas invitadas", como alguna banda de mercenarios, Goliath, enforcers, etc...

Por tema de disponibilidades, debido a las obligaciones familiares de ambos, solemos quedar cada mes y medio, un día de fin de semana y aprovechamos para jugar 2-3 partidas a todo lo que podamos. En esta ocasión, jugamos dos partidas a Dust, Keyan tenía ganas de sacar a pasear sus ejércitos de Dust. Después de una primera y emocionante partida, le pedí jugar una segunda..., pero bueno, esa historia, mejor que la leáis en su blog, "Plástico y Metal", donde podréis encontrar auténticas joyas. Os dejo un enlace al que os recomiendo que entréis para disfrutar de sus trabajos y todas las partidas que allí encontraréis:

http://keyansark.blogspot.com/

Siguiendo con nuestro tema, comentaros que en realidad, ese día íbamos a jugar una partida a Dust y un par de Necromunda, pero por avatares del destino, me dejé el maletín con las minis en casa, teníamos varios trapicheos miniaturiles pendientes y con tanto chisme que tenía que llevar, olvidé lo más importante.

Decidimos resolver la situación tirando por la calle de en medio, como el escenario que queríamos jugar era "Bronca en la Taberna", un escenario que venía en un pequeño libreto en la White Dwarf de diciembre, con tres escenarios especiales, optamos porque Keyan jugara con sus Escher y yo eligiera entre los cazarrecompensas que él suele usar.

El escenario es muy sencillo, se elijen a cuatro pandilleros por banda, no está permitido usar al líder y como máximo un campeón por bando. Dado que las Escher tienen sus estiletes con toxinas, decidimos antes de empezar, que todas las armas Escher carecerían de toxinas, para que fuese una simple y justa pelea limpia a puro navajazo.
Otra de las restricciones es que sólo se podían usar armas de combate que no fuesen a dos manos, ni ningún tipo de arma de fuego. Aquellas miniaturas que no tuvieran ningún arma de ese tipo, atacarían con los puños.


"Los antros de Necromunda son conocidos por su sórdida decoración"

Para complicar un poco más el escenario, los pandilleros empiezan la partida borrachos, (estar borrachos les penaliza en movimiento, les dificultan las tiradas de combate, etc...). Cada vez que se active una mini, realiza una tirada para chequear si se les ha pasado la borrachera. Esas tiradas cada vez son más sencillas según avanza los turnos, en el fragor del combate, cuando empiezan a volar los golpes, o te espabilas, o te espabilan.
Por último, otra peculiaridad, es que en el mismo local, hay una serie de civiles, que pueden reaccionar a las acciones de los pandilleros, pudiendo no hacer nada, huir o atacar al pandillero más cercano.

Comenzamos desplegando alternamente nuestros pandilleros y los civiles por el tablero de juego, como podéis ver, lo rodeamos con los mamparos de la primera caja de Necromunda y con los nuevos de la caja de Dark Uprising, que es una auténtica preciosidad de escenografía.



             "Nunca es buena idea tirarle los trastos a una Escher cuando el alcohol está corriendo"

Por cierto, las minis de civiles son del Kickstarter de Colony 87, las suministró Keyan, yo encuanto pueda, voy a hacerme con un buen puñado de ellas. Os recomiendo que les echéis un ojo, para usarlos como civiles de Necromunda, son perfectas:

http://www.crooked-dice.co.uk/wp/product-category/colony-87/

Como ocurre en la mayoría de las peleas de garitos, no está muy claro cómo empieza una pelea, unos dirán que unos bravucones lanzaron brabatas sobre para qué valen las Escher, otros dirán que unas tipas malencaradas decidieron que unos fulanos las estaban mirando mal. Sea como fuere, las miradas torvas fueron seguidas de palabras gruesas y éstas del desenfundar de cuchillos. Menos mal que en estos garitos ya están acostumbrados a ese tipo de peleas y es obligatorio dejar las armas de fuego en la armería de la entrada. Una cosa es limpiar regueros de sangre del suelo, otra es que te dejen el local lleno de agujeros de bala.


"Empiezan los primeros intercambios de golpes"

                                          
                                              "La primera sangre es a favor de las Escher"

Después de varias activaciones de pandilleros y civiles, la bronca se estableció en el centro del local, un tajo de estilete Escher hizo saltar la primera sangre en esa bronca tabernaria. Para mí, el MVP de la partida sin duda se lo tengo que otorgar al civil que está en primer término, mientras la mayoría del resto de civiles desapareció a las primera de cambio, o lanzó una botella y salió por patas, él se dedicó a lanzar botellas sin parar a los camorristas. Por desgracia para mí, la mayor parte de los botellazos se los llevaron mis muchahcos, en especial justo el que están enfrente suya, llegando a tumbarlo varias veces.

                         "La gente sensata desaparece cuando estalla una pelea..., ¿o no?" 

                    
                    "Desde la escalera, antes de salir por patas, lanza su última botella..."

Después de las múltiples activaciones que tuvo el civil, lanzando botellazos a diestro y siniestro, le tocó el turno de salir del local. Por hacerlo aún más épico, decidimos que a media escalera vaciara de un trago lo que quedaba de líquido en la botella que llevaba en la mano, se girara sobre sus talones y lanzara su última botella, tras realizar la tirada de dado el resultado nos mostró que..., efectivamente, el lanzamiento impactaba. Con una tirada impar le daba a mi mini más cercana, con una tirada par, a la Escher más cercana de Keyan..., obviamente el botellazo le volvió a tocar a uno de mis muchachos.


                                "En el centro del local la cosa empezaba a despejarse..." 

Por desgracia a mis muchachos no les iba nada bien, aunque lograban dar algún que otro buen golpe, luego a la hora de resolver el daño de las heridas, la mayoría eran rasguños, que rápidamente devolvían a las Escher a la pelea. Mientras que a esas alturas yo ya había perdido dos muchachos.


          "Cae otro de mis muchachos, que sería rematado sin oposición en la siguiente acción" 


"Totalmente rodeada y acosada por los cuatro costados, las Escher tumban a la única integrante de mi grupo que quedaba en condiciones de combatir"

He de decir que la partida además de emocionante fue muy divertida y rápida de jugar. Creo que apenas tardamos media hora en jugarla. Es perfecta para echar una partida casual y de relleno después de una partida larga. Una forma de prolongar una tarde de juegos. Tal vez la excusa perfecta para continuar con la liga que estéis jugando..., unos exultantes pandilleros se jactan en un tugurio de sus éxitos, hasta que se cruzan en su camino miembros de una banda rival que piensan que ha llegado la hora de cerrarles la boca...

Espero que os haya gustado

Buena caza y largas lunas. 


Primera baja legionaria, Baltasar Queija Vega. Cabos escuadras legionarias

¿Qué es una unidad sin nadie que los lidere?, para eso están los cabos de escuadra, para transmitir las órdenes de los mandos y hacerlas cum...